El Desafío de Envejecer
ENTREGA Nº 3
Reflexiones Sobre
"El ‘Desafío de Envejecer"
y "El Coraje para Encararlo"
Si entrando en la página anterior de estas "reflexiones" alguien ha podido pensar que me había desviado del tema propuesto sobre "El Desafío de Envejecer, debo aclararle que, muy por el contrario, quienes observaron mi afirmación de ser nosotros "únicamente cerebro", me impulsaron a explayarme, quizá desmedidamente, sobre tan especial tema, llevándome a adelantar, algo que considero esencial.
Cuando tocamos el normalísimo e inevitable tema del "envejecimiento", conviene recordar que "el cerebro también envejece" y que, como una prueba del ‘protagonismo’ que reviste nuestra masa encefálica, es el hecho legal que determina el fallecimiento de un individuo humano, no cuando deja de latir su corazón o deja de funcionar cualquier otro órgano de nuestra anatomía, sino cuando "el que se muere, es el cerebro". Y es, según las leyes de casi todo el orbe, solo cuando éste deja de funcionar, se certifica ‘legalmente’ nuestro fin existencial, al producirse "la muerte cerebral". No el fallecimiento "biológico" ya que, mecánicamente y, para mí, inexplicablemente, puede prolongarse una insensible agonía, en una grotesca parodia de ‘sobrevida’, mientras se espera "que sea el cerebro quien se muera". Por supuesto siempre que la tecnología encargada de denunciar la "muerte cerebral" no falle y nos muestre un "encefalograma plano" cuando en realidad el ‘cerebro’ –aunque muy debilmente-- siga generando signos vitales.
Y cerrando el tema de ‘si somos o no somos únicamente cerebro’, me refiero al "comentario" enviado por Sergio ya incorporado a esta página.
Vuelvo entonces al propósito inicial de este "blog", sobre "El Desafío de Envejecer" y, consecuentemente, de "El Coraje para Enfrentarlo".
Existencia, Vida y Muerte
Una experiencia personal sucedida hace sesenta años, me acercó al concepto filosófico que, sin darme cuenta, ha venido signando mi paso por este Planetita en decadencia. Este concepto puede ser tenido como un dogma o como un pretexto para seguir tirando. Permítaseme recordar tan lejano episodio:
En la muy parisina Sorbona, un joven compañero de andanzas y curiosidades, me invitó a acompañarlo asistiendo a un corto seminario sobre un ‘neo – existencialismo’ que estaba haciendo furor en aquella Europa de la segunda posguerra mundial.
El ‘disertante’ tenía la sana costumbre de reforzar sus palabras con líneas blancas sobre una amplia pizarra. Recuerdo, como si fuera hoy, tres trazos verticales paralelos cada uno con una definición cuidadosamente caligrafiada. La línea de la izquierda, descansaba sobre la palabra "Mort". La del centro subrayada con el vocablo "Existence". Y la de la derecha, señalada con el término "Vie". A partir de aquel momento me di cuenta que no víviamos; y que, en realidad, existíamos. Y que la "Vida" era, apenas, un aditamento que, al nacer, la misma naturaleza la colocaba –virtualmente-- adosada a nuestra humanidad. Supe que esa "Vida" cumplía una función, aunque molesta, muy importante Su esencial misión era proponerle a nuestra "Existencia" cotidiana toda suerte de desafíos. Desde no conseguir un taxi una tarde de lluvia que habíamos olvidado el paraguas, hasta la pérdida de un ser querido o un divorcio. Desde una gripe a un cáncer.. Desafíos no programados, espontáneos e imprevistos que, a veces, nuestra innata soledad, nos obliga a sufrirlos sin tener con quien compartir nuestras frustraciones, dolores o miedos. Y, muy frecuentemente, sin buscar ni aceptar ayuda ante alguno de estos imprevistos desafíos. . Sobre todo si el "desafiado" comparte su existencia con esa gran amante llamada Soledad.
Y ¿cuál es el ‘Gran Desafío’ que nos plantea "La Vida"..? preguntó el disertante a sus desorientados oyentes. "¡"La muerte"!, susurró mi amigo, atrapado por el discurso del disertante. Este, muy seguro de su mensaje, sacudió a su audiencia invitándola a meditar su programada respuesta con una casi sentencia que, en aquel momento, me pareció una salida "pour la galerie".. Impostó ligeramente su voz y disparó: "¡La Vejez"..! Y, casi susurrando, agregó : "La Vejez", como un ‘indeseable’ anuncio del único inevitable final: La Muerte..!
Mientras iba elaborando mi propia "filosofía existencialista" –bastante diferente, por lo ‘alegre’, de la sartriana o camusiana--, por un "no sé porqué"", siempre se dibujaban, entre mis fantasías, aquellas tres prolijas líneas verticales con sus tan usados nombres. Y sospeché que, sin darme cuenta, en ese concepto de subsistencia que me estaba fabricando, mucho --¡pero muchísimo..!— venía incidiendo el recuerdo de aquel cursillo parisién sobre el neo-existencialismo. Y en la elección que me inspiró el recuerdo, opté decididamente por "el pretexto" ya que los "dogmas" siempre me ha molestado bastante.
Conclusión: "La Vida" se divierte "desafiando" a nuestra "Existencia" mientras nos empuja hacia la tercera ‘avenida’ que no es otra que "La Muerte". Primero hacia "la muerte en vida" y finalmente, hacia "la muerte biológica y cerebral". Esto significa que, indefensos y abrumados por los embates de estos desafíos podemos desembocar en una "depre" terminal, en un "alzheimer" o en un "suicidio". Paralelamente estas "agresiones" que, vía cerebro, repercuten en nuestra salud biológica manifestándose en forma de "stress" con todas las consecuencias que este factor depresivo –bipolar por excelencia— descarga sobre nuestra cotidiana salud física y mental. Son los primeros síntomas de "hipocondría", fenómeno psíquico que hace empezar a pensar que "nos estamos poniendo viejos". Y lo que es más grave: que se nos acerca la esquelética y encapuchada "Parca" equipada con su reloj de arena y su temible guadaña segadora de ‘existencias’ terrenales.
Pero, en realidad, ¿cuándo se empieza a envejecer..?
Aclaremos, ante todo, que una cosa es empezar a envejecer y otra, sentir que estamos envejeciendo.
Empezamos a envejecer sin poder darnos cuenta del fenómeno. Hay dos sucesos iniciales. Cuando lanzamos el primer berrido, al contactarnos con el oxígeno circundante en momentos de asomarnos por la ventana vaginal de mamá y descubrir lo que nos espera en este siempre inestable planeta. Por su parte un amplio -y respetable- sector, agrupado en los movimientos contra el aborto, que sostendrían que "empezamos a envejecer", en el momento que un audaz y astuto espermatozoide penetra triunfante en un óvulo maduro, dando "vida" a un blancuzco ‘embrión’.
En cualquiera de las dos posibilidades, embrión o "bebé" recién nacido, el futuro anciano no tiene la menor idea que, algún día, llegará a viejo. O que se quedará en el camino. "Chi lo sa..!.
Entonces, ¿cuándo empezamos a sentir que estamos envejeciendo..? También en este caso, hay dos opciones ya insinuadas cuando hablamos de los síntomas psíquicos que desembocan, vía hipocondría , en el temor a "La Muerte". Y esto merece una breve acotación.
"Génesis" del Primer ‘Gran Desafío’
Cuando hace 50 mil años, en el africano desierto de Kahalarí, la Humanidad experimentó su ‘última gran mutación’, los "San", recién recibidos de ‘sapiens-sapiens’, saltaron del "instinto" al "razonamiento". Presumo que, en aquellos primeros intercambios de ideas, descubrieron --¿o crearon?— la abstracta idea de "El Tiempo" y su inevitable consecuencia: "La Muerte". En unas sociedades donde la ‘expectativa de vida’ se estimaba en 18 años, era preocupante el "después" ya que, asociando "Tiempo" y "Muerte" empezaron a calcular –soles y lunas mediante— cuánto les faltaba para morirse. Pues bien: En ese momento el Ser Humano empezó a preocuparse al ‘descubrir el Primer Gran Desafío’ en la escabrosa saga de la Humanidad.
Y desde entonces, la gran mayoría de la Humanidad no ha podido liberarse de esta ‘macabra obsesión’
Apenas las Mitologías se transformaron en Religiones empezó a popularizarse la posibilidad de alcanzar la "Vida Eterna"..
Recuerdo a un taciturno párroco de un pueblito gallego de las playas cántabras, y cómo nos pintaba la "vida" después de la "muerte". Terroríficas descripciones de pecadores cuerpos asándose en los hornos de Satán. Y jardines babilónicos donde los "no pecadores" se empachaban de "ambrosías" celestiales y refrescantes bebidas aún no inventadas (¿coca-cola?). mientras los Angeles, tañían arpas y címbalos
Con lo cual colijo que, además del "alma" también los cuerpos podían instalarse en esos míticos ‘paraísos’ Sobre todo en el caso de "los virtuosos viajeros espaciales" .
Desde el "neolítico", por ‘H’ o por ‘B’, prácticamente todas las civilizaciones y sus culturas le han rendido especial atención, respeto y temor con respecto a "La Muerte". Por muy atractivo que sea el caramelito de "La Vida Eterna" –salvo ‘los auténticos suicidas’, nadie quiere morirse.
Somos minoría quienes pensamos que "La Muerte" es el natural ‘punto final’ de nuestra "Humana Existencia". Y que lo único que se salva del "horno incinerador" o de la ‘’voracidad de los gusanos’ es la imagen depositada en la memoria de nuestros sobrevivientes. La vieja sentencia oriental que nos habla de "tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol", es la única y excluyente fórmula para acceder a la Inmortalidad,
¡Una "inmortalidad virtual", pero "inmortalidad" al fín..!
Pese a todas estas disquisiciones, los seres humanos no están conformes con lo corta que es la existencia de un "sapiens-sapiens". Al día de hoy, con gran optimismo, la expectativa de vida no sobrepasa demasiado los 70 años. Algunos científicos, fabricantes de ‘caramelitos’, anuncian que dentro de medio siglo, la duración media de "existencia terrenal", podrá llegar a los 120 años. Y algunos más visionarios, auguran un futuro a fecha -- hacia fines del milenio— de una sobre vida en perfecta salud biológica y mental, que alcanzará los 200 años. Sin pararse a considerar el desmadre demográfico que esto significaría sobretodo si, como sugieren algunos optimistas ‘sexólogos’ tanto la menopausia como la infertilidad masculina aparecerían en plena senectud. No digo que sea imposible. Cuando en 1938 subí a la carlinga delantera de un monomotor biplano, no podía prever que, medio siglo después, en menos de una hora de vuelo a bordo de un flamante "airbus", uniría Londres con París.
"Cosas veredes, Sancho....", sentenció, hace 500 años un desquiciado hidalgo manchego..!
Omnipresencia de "un algo" que no será jamás
El problema no consiste en que gran parte de la Humanidad trate de ignorar la incuestionable existencia de "La Muerte". Si no estuvieran convencidos de esa realidad, resultaría justificable que la mayoría "no quisiera morirse". Pero al aceptar –valga la redundancia— tal "fatalidad" lo que no aceptan es que "nuestra existencia" en la Tierra sea tan breve. Es como si nunca nos cansáramos de vivir. En realidad a lo que aspira la gran mayoría es a "durar todo lo posible" sobre ésta cada día mas deteriorada corteza terrestre. Esto independientemente que cada uno crea o no crea en vidas "pos morten", sea en forma de "energía", "ectoplasma" o "sueño".
No soy muy proclive a recomendar libros salvo dos volúmenes que se ajustan al delicado tema que hoy nos ocupa buscando soluciones para la universal ecuación "vida-muerte". Para encarar ‘la difícil tarea de existir, "El Retorno del Coraje", del francés Jean Louis Servan-Schreiber ; y, para entender las distintas formas de cómo los seres humanos encaran el inevitable final de su existencia terrenal, "Sobre La Muerte y los Moribundos" de la suiza Elisabeth Kübler-Ross —profesora de psiquiatría en la Universidad de Chicago--.
¡Suma y Sigue..!
Por supuesto que el tema no se agota con lo expuesto en estos comentarios. Aún falta incursionar al el meollo del problema que significa encarar el mayúsculo Desafío que nos propone "La Muerte" y, "particularmente", cómo generar el "Coraje " necesario para encarar el reto que nos propone el inevitable final de nuestra existencia.
Rabindranath Tagore, en "Recogiendo Fruto" expresaba:
"No me dejes pedir protección ante los peligros, sino valor para afrontarlos".
De esto tratará la próxima aparición de este "blog"
Cualquier comentario sobre este tema será muy bien venido. No importa si ‘a favor’ o ‘en contra’. Cualquiera sea su tono, resultará un importante aporte al mejor esclarecimiento de este complejo tema. Todas las opiniones son valiosas..!
A cuenta de la suya, muchas gracias..!
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