domingo, 16 de diciembre de 2007

El Desafío de Envejecer

domingo, 2 de septiembre de 2007

ENTREGA Nº 4


Reflexiones Sobre
"El ‘Desafío de Envejecer"
y "El Coraje para Encararlo"

De todos los ‘Desafíos’ que "La Vida" le propone a nuestra ‘Existencia’, muy posiblemente el más árduo de digerir sea el de asumir la inalterable realidad de nuestra propia "Muerte". Más difícil de superar que ‘el fallecimiento de un ser querido‘ o ‘ aceptar el fracaso que involucra un divorcio’. ‘Desafíos’ . imponderables que,. a mi entender, siguen en importancia al primero.
Culturalmente en la mayoría de las civilizaciones que jalonan la Historia de la Humanidad –y muy especialmente en las ‘occidentales’—cuanto menos se hable de ‘la muerte’, ajena o propia, será para mejor. Es como si el solo hecho de no nombrarla, retardara su impertérrita e irrefrenable aparición. Distinta es su omnipresencia en los cultos religiosos animistas –más frecuentes entre pueblos orientales, africanos o polinésios— donde el tema llega a límites de creer que los muertos salen indemnes de sus tumbas para pasearse entre sus parientes, amigos o enemigos, disfrazados de "zombies".
Pero la gran mayoría de los esclavos de esta insólita cultura ‘occidental y cristiana" --en la cual nací, crecí y me eduqué— conviven en sociedades que se emparejan en torno a ceremoniosos cultos mortuorios –siempre susurrados--dándole al ineludible hecho de morirse una secreta trascendencia incompatible con lo rutinario de abandonar este pintoresco ‘valle de lágrimas’.
Yo así lo entiendo quizá porque desde muy pequeño, por uno de esos inexplicables caprichos del destino, conviví, codo a codo, con la realidad de la hoy mi amiga "La Muerte".
Permítanme un par ilustrativas anécdotas personales
Primer encuentro ‘virtual’ con una buena amiga
El 18 de julio de 1936, según la historia del vencedor, estalló la "Guerra Civil Española". A las 11 de la mañana, de tan aciago día, terminados mis primeros once años de existencia, empezaba a ‘disfrutar’ (¿?) mi año número doce.
Apenas fue posible, empaquetado con tío, tías y primos, junto con mi hermano menor, salir de Oviedo, minutos antes que los ‘republicanos’ mineros asturianos pusieran cerco a la ciudad, rumbo a tierras gallegas --en la zona rebelde-- donde mis tíos tenían una casa de veraneo.
Ni que decir tiene, que la palabra más común en todas las conversaciones era "Muerte". La de soldados y milicianos, caídos en los frentes de batalla. La de civiles --tanto derechistas como izquierdistas-- "fusilados" o víctimas de indiscriminados bombardeos.
Y algo muy significativo relacionado con la difusión de tan controvertido vocablo. Entre las fuerzas franquistas se alienaban dos cuerpos de ejército apostados en las colonias españolas en Africa noroccidental. Los ‘tabores de regulares’ –integrados por marroquíes— que terminaron formando la "Guardia Mora" de Franco y "La Legión Extranjera" cuerpo de elite integrado por mercenarios bajo los parámetros de su similar francesa.. Muchísimo antes del ’36, este cuerpo militar ya tenía patente de descontrolada heroicidad. Su himno creado por el insólito auténtico héroe de guerra Millán Astray, era, nada menos que "Viva la Muerte". No solamente su marcha marcial saludaba a "la Muerte" sino que su canción entonada al entrar en lucha, se titulaba "Soy el Novio de la Muerte". Por su parte, las milicias falangistas, en su himno "Cara al Sol" en su primera estrofa ya advierte que "Me hallará ‘la muerte’ si me lleva y no te vuelva a ver".
"La agresiva radiodifusión rebelde, reiteraba estos musicalizados temas para motivar a su infantería a ofrendar la vida en pos de la "Victoria", condenándonos a escucharlos hasta sorbiendo la amarga sopa de ‘grelos’.
Y así fue como la tan cacareada "Muerte" se me acercó a mi adolescencia cuando un parte de guerra dio por caído a mi padre en heroica lucha "por Dios, por la Patria y el Rey" frente a los dinamiteros astures. Y para completar la noticia, no sé de dónde sacaron un telegrama de la Cruz Roja Suiza, anunciando que nuestra madre había sido gravemente herida en un bombardeo sobre el sitiado Madrid. Ni cortas ni perezosas mis tías –asesoradas por el Párroco de la Iglesia de San Juan de Cobas—decidieron cortar por lo sano y recluirnos en un asilo de huérfanos.
Felizmente, pocos días antes de ser internados en el orfelinato, un nuevo parte del Estado Mayor del coronel Aranda comunicaba haberse equivocado en dar por muerto a nuestro padre. Y un cable vía Londres, firmado por mi madre, nos comunicaba que se había refugiado en Francia y que estaba sana y salva instalada en su casa de París.
Cuando mi padre regresó del frente de batalla y se anotició del ‘proyecto-asilo’ pergeñado por mis tías aconsejadas por el ‘pulpitodonte’ de la Iglesia de San Juan, vistió a sus hijos de domingo, los cargó en un automóvil y se fue con éllos a dirigir una fábrica en ‘A Coruña’. Nunca más me interesó saber algo de tan altruista familia.
Ese fue mi primer encuentro con "la muerte’ –ajena-- aunque se tratara de la de mis mayores. Hoy, pasados 70 años, no recuerdo que tan fuerte impacto haya dejado huellas psicológicas en mi "cerebro". Posiblemente porque éste, de tanto oír –y escuchar— algo tan cotidiano, en tiempos de guerra, como la palabra "Muerte", había adormecido ciertos sentimientos que, quizá en tiempos de paz y bonanza, se hubieran despertado.
O quizá fue entonces cuando, subliminalmente, sin notarlo, había descubierto –para siempre— que "La Muerte" está tan integrada con "la existencia", que ambas conforman una indisoluble unidad.
Encarando un somero autoanálisis --nunca sentí necesidad de recurrir ni a psicoanalistas ni a psiquíatras— presumo que desde aquel circunstancial ‘descubrimiento’ jamás me inquietó la proximidad de "La Muerte". Tanto de la ‘ajena’ como de la ‘propia’. De eso estoy bien seguro ya que, durante las muchas oportunidades que hube de estar cara a cara con tan especial ‘dama’, ni por asomo pensé en morirme. Creo que, naturalmente, había incorporado a mi subconsciente, "El Coraje" necesario ‘para enfrentar el más importante "Desafío" que la ‘Vida’ osa plantearle a nuestra humana "Existencia".. Entendí, en `pocas palabras, que "ante lo ‘perennemente innegable’ queda una sola alternativa: acostumbrarse a su compañía constante e ineluctable.. Yo me acostumbré a conllevarme alegremente con la palabra "muerte". Claro que no todos han pasado por la experiencia de iniciar su primera adolescencia, en medio de una ‘estúpida guerra fraticida’ , donde el término "muerte" desplazaba a vocablos como "Dios", "Amor", "Hambre", "Risa" o "Lágrima".
Empecemos por recuperar ese tipo de palabras. Una forma de empezar a sentirnos un poquito mejor. Hagamos la prueba. Total ...¡es ‘gratis’...!..
Y es aquí donde es necesaria la intervención de "El Coraje", que –según J.L.Servan-Schreiber— es "un valor sin mérito ni falsa gloria para vivir nuestra vida lo mejor posible, inclusive cuando no existe otro testigo que uno mismo".
¡Como para no hacerse uno "amigo"
de "la Señora Muerte..!
(Sin perder la ‘Alegría de Existir’
Arranquemos asumiendo que, si ‘empezamos a envejecer’ desde el instante que nacemos o --si Ud. lo prefiere— apenas somos engendrados, también ‘empezamos a morirnos’ --sin fecha fija-- en ese mismo instante.
Recuerdo que, apenas mi madre y yo, en un tácito acuerdo subliminal, logramos unificar nuestros idiomas, me contó que durante mi primer mes de existencia, me declaré en una "gandhiana" huelga de hambre, no tolerando ingerir ningún tipo de leche, El entonces galeno de niños –hoy neonatólogo-- me pronosticó un muy posible e irremediable fallecimiento. En ese instante me salvó la también ‘neonata’ publicidad gráfica. En un 4x25, página impar, del matritense matutino "ABC", se destacaba el rostro de un bebé que bien podría ser mi gemelo –aunque más gordito— guiñándole un ojo a una enorme lata de ‘leche condensada’. Según mamá –que, en aquellos tiempos, aún creía en milagros—"Nestlé" había aterrizado en España para salvar mi "vida". Y aquí estoy, contándolo, después de 83 años..!.
Por supuesto que no contabilizo el episodio como una experiencia de aproximación de mi ‘intransferible’ muerte relegándola a la categoría de anécdota.
Pero lo que trascendió mi personal anecdotario, fue la media docena de veces que mi buena amiga anduvo rondando mi destino entre accidentes, cirujías de riesgo, coágulos cerebrales e insuficiencias cardíacas. Como es natural ante este tipo de inconvenientes –por no tratarse de un dolor de muelas o una gripe—conviene pensar en las consecuencias que tales pronósticos pueden acarrarnos. Incluyendo alguna inesperada visita de ‘la que te dije’.
Aunque si merece párrafo aparte un episodio ocurrido a mediados de setiembre del año 1992.
Un cordial "tête a tête" con ‘mi particular’ Muerte
Y un poético certificado de "Amistad".
Viernes. 20.30 – Me encontraba completamente solo en mi departamento y no esperaba ninguna visita. De pronto sentí un agudo dolor de estómago y unas imperantes ganas de vomitar. Apenas entré en el baño y me acercaba el inodoro, una bocanada de sangre se desbordó entre mis labios. Y otra.... Y otra más. Y la primera sensación del mareo síntoma infaltable en toda buena lipotimia. Pensé que hasta el lunes a primera hora no llegaría la señora que se ocupaba de la limpieza casera. Atiné a abrir la puerta del departamento y pedir auxilio, a voz en cuello, sin obtener el menor éxito. Mis vecinos de piso se habían ido al cine. Y los de los pisos inferiores –según me confesaron después—o se habían ido de joda o la TV había mitigado mis reclamos. Sentí el anuncio del primer desmayo. Recordé que mi última pareja sufría de bajones de presión y se desmayaba en cualquier lugar y sin previo aviso. Sabía pues de qué se trataba. Sin incorporarme, para evitar el desmayo, llegue al teléfono y marqué en la memoria el servicio de emergencia de mi obra social. Me atendíó una buena anciana que me dijo que ese número ya no pertenecía a "Galeno" y que el nuevo lo sabía su nieta que había ido a comprar coca y lechuga al "super" y que cuando regresara....Demasiado tarde Volví a perder el conocimiento Minutos después recobré mis cabales y me encontré tendido en el living al pié del teléfono, Se, positivamente, que lo que creí ver era apenas una fantasía debida a la falta de irrigación sanguínea de mi cerebro. Se trataba de una figura de mujer inmaterial ataviada con un elegante típico ‘tailleur’ muy usado en el Hollywood de los ’40. Se sentó en un BKF, cruzó las piernas y prendió un "Victoria Slim". Se atusó un peinado a lo Hedy Lamar. Y casi displicentemente, con voz suave y casi seductora: disparó un castizo "tu dirás, chico..!". Creo que me había quedado mudo. Mientras se observaba el violento rojo del esmalte de uñas que coronaban sus finos dedos, displicentemente me preguntó si estaba preocupado. Creo que conteste negando con la cabeza. Fue cuando me dijo como me sentía. Le contesté que en paz conmigo mismo y que estaba preparado para viajar al espacio e instalerme en alguna estrella para esperar el magnífico espectáculo del fin del Universo. La etérea visita se sonrió, mientras decía pausadamente: "tendrás que esperar unos años más..!. Mientras la visita se esfumaba en la nada, sonó estridente el teléfono. Tiré del cable y el fonoauricular cayó sobre mi pecho mientras una voz, entre socarrona y beoda, preguntaba si era yo o el contestador quien emitía un débil jadeo. Recuerdo que atiné a decir "yo.. estoy solo y desangrándome...". Cuando recobré el conocimiento me hallé rodeado de unos seres vestidos de verde que me subían a una camilla para llevarme, en ambulancia, a un cercano policlínico. Una vez más "mi amiga" no había querido llevarme a su Reino. Y esta vez tuvo la deferencia de venir, personalmente, a decírmelo.
,
Unos días después, ya de nuevo en mi casa, recordé una palabras que, allá por el ’43 había puesto en boca de Dido, la fenicia fundadora de Cartago y protagonista de mi primera obra teatral que, despreciada por Eneas, decide inmolarse en una pira funeraria. Y se preguntaba antes de incinerarse: "¿Qué es La Vida...? Contestándose a sí misma: "Una Ilusión... Un Nada...Un Adiós..!
Este ‘recuerdo’ me llevó a pedirle a ‘La Poesía’ (otra gran amiga) que, ya que se escribe a sí misma, me ayudara a agradecerle su oportuna visita a la dama que, virtualmente, apareció en mi ‘living’ cuando más necesitaba ‘estar en paz’ con ella y conmigo mismo.
Y ‘La Poesía", le dictó a su circunstancial amanuense –que soy yo—un poema que, aunque parezca descolgado en esta circunstancia, ayudó a más de algún amigo preocupado por el previsible fallecimiento de un ser querido, para enfrentar el doloroso "desafío" que le proponía su propia "vida"..
Como modesto ejemplo de cómo podemos empezar a afrontar el más fuerte "Desafío" que nos plantea "La Vida", transcribiré algunos fragmentos que, hace ya 15 años, me dictó la señora "Poesía".
¿Qué tal Amiga Mía..?
Hacía tiempo que no rondabas por mi puerta.
Casi había olvidado tu rostro adusto,
Tu voz serena.
Tu discreta y silente compañía.
Tu etérea consistencia.
----------------------
Hace ya tanto tiempo... tanto tiempo...
¿Lo recuerdas..?
Cuando empecé a intuir que siempre fuiste
Complemento esencial de mi existencia
------------------------
Y así, nací contigo... crecí contigo...
Entre mis sábanas... junto a mi cama...
En el pescante de mi carro trashumante...
En el bauprés de mi balandra incierta.
Y un par de veces estuvimos tan unidos,
Tan cerca uno del otro... tan, tan cerca,
Que casi nos fugamos juntos de la cárcel – vida,
Asidos a la estela de un cometa
Rumbo al confín de una galaxia adolescente
A renacer en una estrella nueva..!
------------------------
Hoy has vuelto a cruzar, Amiga Mía
Frente a la Gótica ojiva de mi puerta.
Apenas vi tu sombra, supe que eras Tu.
Quieta e inquieta,
Silenciosa y alegre
Y lánguida y soberbia..!
Supe que eras Tu.
Por tu fragancia de hiedra sempiterna,
Por tu rumor de brisas impregnadas
De ola y hierba,
De sándalo y tomillo,
De albahaca y niebla.
Supe que estabas tu.
Dulce y esbelta
Tal como el yaqui Juan nos presentó aquel día
Desde su cábala de desierto y piedra.
---------------------
No dejes que, otra vez, Amiga Mía,
Olvide tu presencia.
Ese tu estar constante, omnipresente,
Vela que vela
Haciéndome entender que mi existencia no tendría vida
Si en ella no estuvieras.

Es posible que más de uno –o una-- considere que le he dado demasiada importancia a la propuesta del rol que juega "La Muerte", tanto la general como la "personal", considerándola como el "Desafío Capital", que "La Vida" le plantea a nuestra ‘Existencia’. Sugiero que cada cual saque sus conclusiones y analice si, la mayoría de los ‘desafios’ que cotidianamente –sean del tipo que sean-- se le plantean, en definitiva, no terminan con el "Gran Desafío" de encarar nuestra posible desaparición de la corteza terrestre. Sin importar a donde va a parar nuestra energía –o alma, si Ud, lo prefiere— una vez que nuestro encefalograma acusa una planicie digna de una pulida mesa de mármol de Carrara.
Y ahora sí: sobre los múltiples "Desafíos" que plantea nuestro irrefrenable "envejecimiento", buscaremos, juntos, "El Coraje" imprescindible para sobrellevarlos con dignidad y, sobre todo, sin que se deteriore nuestra ‘alegría de vivir’.
Mientras aguardo sus siempre bienvenidas y valiosas opiniones y agradeciendo su atenta visita, prometo un rápido reencuentro en este mismo punto de la Red. para seguir divagando sobre "El Desafío de Envejecer" y "El Coraje para Encararlo"
AQUÍ SU COMENTARIO
O en E.mail
Thiagostro@yahoo.com.ar

domingo, 26 de agosto de 2007

El Desafío de Envejecer

ENTREGA Nº 3


Reflexiones Sobre
"El ‘Desafío de Envejecer"
y "El Coraje para Encararlo"
Si entrando en la página anterior de estas "reflexiones" alguien ha podido pensar que me había desviado del tema propuesto sobre "El Desafío de Envejecer, debo aclararle que, muy por el contrario, quienes observaron mi afirmación de ser nosotros "únicamente cerebro", me impulsaron a explayarme, quizá desmedidamente, sobre tan especial tema, llevándome a adelantar, algo que considero esencial.
Cuando tocamos el normalísimo e inevitable tema del "envejecimiento", conviene recordar que "el cerebro también envejece" y que, como una prueba del ‘protagonismo’ que reviste nuestra masa encefálica, es el hecho legal que determina el fallecimiento de un individuo humano, no cuando deja de latir su corazón o deja de funcionar cualquier otro órgano de nuestra anatomía, sino cuando "el que se muere, es el cerebro". Y es, según las leyes de casi todo el orbe, solo cuando éste deja de funcionar, se certifica ‘legalmente’ nuestro fin existencial, al producirse "la muerte cerebral". No el fallecimiento "biológico" ya que, mecánicamente y, para mí, inexplicablemente, puede prolongarse una insensible agonía, en una grotesca parodia de ‘sobrevida’, mientras se espera "que sea el cerebro quien se muera". Por supuesto siempre que la tecnología encargada de denunciar la "muerte cerebral" no falle y nos muestre un "encefalograma plano" cuando en realidad el ‘cerebro’ –aunque muy debilmente-- siga generando signos vitales.
Y cerrando el tema de ‘si somos o no somos únicamente cerebro’, me refiero al "comentario" enviado por Sergio ya incorporado a esta página.
Vuelvo entonces al propósito inicial de este "blog", sobre "El Desafío de Envejecer" y, consecuentemente, de "El Coraje para Enfrentarlo".
Existencia, Vida y Muerte
Una experiencia personal sucedida hace sesenta años, me acercó al concepto filosófico que, sin darme cuenta, ha venido signando mi paso por este Planetita en decadencia. Este concepto puede ser tenido como un dogma o como un pretexto para seguir tirando. Permítaseme recordar tan lejano episodio:
En la muy parisina Sorbona, un joven compañero de andanzas y curiosidades, me invitó a acompañarlo asistiendo a un corto seminario sobre un ‘neo – existencialismo’ que estaba haciendo furor en aquella Europa de la segunda posguerra mundial.
El ‘disertante’ tenía la sana costumbre de reforzar sus palabras con líneas blancas sobre una amplia pizarra. Recuerdo, como si fuera hoy, tres trazos verticales paralelos cada uno con una definición cuidadosamente caligrafiada. La línea de la izquierda, descansaba sobre la palabra "Mort". La del centro subrayada con el vocablo "Existence". Y la de la derecha, señalada con el término "Vie". A partir de aquel momento me di cuenta que no víviamos; y que, en realidad, existíamos. Y que la "Vida" era, apenas, un aditamento que, al nacer, la misma naturaleza la colocaba –virtualmente-- adosada a nuestra humanidad. Supe que esa "Vida" cumplía una función, aunque molesta, muy importante Su esencial misión era proponerle a nuestra "Existencia" cotidiana toda suerte de desafíos. Desde no conseguir un taxi una tarde de lluvia que habíamos olvidado el paraguas, hasta la pérdida de un ser querido o un divorcio. Desde una gripe a un cáncer.. Desafíos no programados, espontáneos e imprevistos que, a veces, nuestra innata soledad, nos obliga a sufrirlos sin tener con quien compartir nuestras frustraciones, dolores o miedos. Y, muy frecuentemente, sin buscar ni aceptar ayuda ante alguno de estos imprevistos desafíos. . Sobre todo si el "desafiado" comparte su existencia con esa gran amante llamada Soledad.
Y ¿cuál es el ‘Gran Desafío’ que nos plantea "La Vida"..? preguntó el disertante a sus desorientados oyentes. "¡"La muerte"!, susurró mi amigo, atrapado por el discurso del disertante. Este, muy seguro de su mensaje, sacudió a su audiencia invitándola a meditar su programada respuesta con una casi sentencia que, en aquel momento, me pareció una salida "pour la galerie".. Impostó ligeramente su voz y disparó: "¡La Vejez"..! Y, casi susurrando, agregó : "La Vejez", como un ‘indeseable’ anuncio del único inevitable final: La Muerte..!
Mientras iba elaborando mi propia "filosofía existencialista" –bastante diferente, por lo ‘alegre’, de la sartriana o camusiana--, por un "no sé porqué"", siempre se dibujaban, entre mis fantasías, aquellas tres prolijas líneas verticales con sus tan usados nombres. Y sospeché que, sin darme cuenta, en ese concepto de subsistencia que me estaba fabricando, mucho --¡pero muchísimo..!— venía incidiendo el recuerdo de aquel cursillo parisién sobre el neo-existencialismo. Y en la elección que me inspiró el recuerdo, opté decididamente por "el pretexto" ya que los "dogmas" siempre me ha molestado bastante.
Conclusión: "La Vida" se divierte "desafiando" a nuestra "Existencia" mientras nos empuja hacia la tercera ‘avenida’ que no es otra que "La Muerte". Primero hacia "la muerte en vida" y finalmente, hacia "la muerte biológica y cerebral". Esto significa que, indefensos y abrumados por los embates de estos desafíos podemos desembocar en una "depre" terminal, en un "alzheimer" o en un "suicidio". Paralelamente estas "agresiones" que, vía cerebro, repercuten en nuestra salud biológica manifestándose en forma de "stress" con todas las consecuencias que este factor depresivo –bipolar por excelencia— descarga sobre nuestra cotidiana salud física y mental. Son los primeros síntomas de "hipocondría", fenómeno psíquico que hace empezar a pensar que "nos estamos poniendo viejos". Y lo que es más grave: que se nos acerca la esquelética y encapuchada "Parca" equipada con su reloj de arena y su temible guadaña segadora de ‘existencias’ terrenales.
Pero, en realidad, ¿cuándo se empieza a envejecer..?
Aclaremos, ante todo, que una cosa es empezar a envejecer y otra, sentir que estamos envejeciendo.
Empezamos a envejecer sin poder darnos cuenta del fenómeno. Hay dos sucesos iniciales. Cuando lanzamos el primer berrido, al contactarnos con el oxígeno circundante en momentos de asomarnos por la ventana vaginal de mamá y descubrir lo que nos espera en este siempre inestable planeta. Por su parte un amplio -y respetable- sector, agrupado en los movimientos contra el aborto, que sostendrían que "empezamos a envejecer", en el momento que un audaz y astuto espermatozoide penetra triunfante en un óvulo maduro, dando "vida" a un blancuzco ‘embrión’.
En cualquiera de las dos posibilidades, embrión o "bebé" recién nacido, el futuro anciano no tiene la menor idea que, algún día, llegará a viejo. O que se quedará en el camino. "Chi lo sa..!.
Entonces, ¿cuándo empezamos a sentir que estamos envejeciendo..? También en este caso, hay dos opciones ya insinuadas cuando hablamos de los síntomas psíquicos que desembocan, vía hipocondría , en el temor a "La Muerte". Y esto merece una breve acotación.
"Génesis" del Primer ‘Gran Desafío’
Cuando hace 50 mil años, en el africano desierto de Kahalarí, la Humanidad experimentó su ‘última gran mutación’, los "San", recién recibidos de ‘sapiens-sapiens’, saltaron del "instinto" al "razonamiento". Presumo que, en aquellos primeros intercambios de ideas, descubrieron --¿o crearon?— la abstracta idea de "El Tiempo" y su inevitable consecuencia: "La Muerte". En unas sociedades donde la ‘expectativa de vida’ se estimaba en 18 años, era preocupante el "después" ya que, asociando "Tiempo" y "Muerte" empezaron a calcular –soles y lunas mediante— cuánto les faltaba para morirse. Pues bien: En ese momento el Ser Humano empezó a preocuparse al ‘descubrir el Primer Gran Desafío’ en la escabrosa saga de la Humanidad.
Y desde entonces, la gran mayoría de la Humanidad no ha podido liberarse de esta ‘macabra obsesión’
Apenas las Mitologías se transformaron en Religiones empezó a popularizarse la posibilidad de alcanzar la "Vida Eterna"..
Recuerdo a un taciturno párroco de un pueblito gallego de las playas cántabras, y cómo nos pintaba la "vida" después de la "muerte". Terroríficas descripciones de pecadores cuerpos asándose en los hornos de Satán. Y jardines babilónicos donde los "no pecadores" se empachaban de "ambrosías" celestiales y refrescantes bebidas aún no inventadas (¿coca-cola?). mientras los Angeles, tañían arpas y címbalos
Con lo cual colijo que, además del "alma" también los cuerpos podían instalarse en esos míticos ‘paraísos’ Sobre todo en el caso de "los virtuosos viajeros espaciales" .
Desde el "neolítico", por ‘H’ o por ‘B’, prácticamente todas las civilizaciones y sus culturas le han rendido especial atención, respeto y temor con respecto a "La Muerte". Por muy atractivo que sea el caramelito de "La Vida Eterna" –salvo ‘los auténticos suicidas’, nadie quiere morirse.
Somos minoría quienes pensamos que "La Muerte" es el natural ‘punto final’ de nuestra "Humana Existencia". Y que lo único que se salva del "horno incinerador" o de la ‘’voracidad de los gusanos’ es la imagen depositada en la memoria de nuestros sobrevivientes. La vieja sentencia oriental que nos habla de "tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol", es la única y excluyente fórmula para acceder a la Inmortalidad,
¡Una "inmortalidad virtual", pero "inmortalidad" al fín..!
Pese a todas estas disquisiciones, los seres humanos no están conformes con lo corta que es la existencia de un "sapiens-sapiens". Al día de hoy, con gran optimismo, la expectativa de vida no sobrepasa demasiado los 70 años. Algunos científicos, fabricantes de ‘caramelitos’, anuncian que dentro de medio siglo, la duración media de "existencia terrenal", podrá llegar a los 120 años. Y algunos más visionarios, auguran un futuro a fecha -- hacia fines del milenio— de una sobre vida en perfecta salud biológica y mental, que alcanzará los 200 años. Sin pararse a considerar el desmadre demográfico que esto significaría sobretodo si, como sugieren algunos optimistas ‘sexólogos’ tanto la menopausia como la infertilidad masculina aparecerían en plena senectud. No digo que sea imposible. Cuando en 1938 subí a la carlinga delantera de un monomotor biplano, no podía prever que, medio siglo después, en menos de una hora de vuelo a bordo de un flamante "airbus", uniría Londres con París.
"Cosas veredes, Sancho....", sentenció, hace 500 años un desquiciado hidalgo manchego..!
Omnipresencia de "un algo" que no será jamás
El problema no consiste en que gran parte de la Humanidad trate de ignorar la incuestionable existencia de "La Muerte". Si no estuvieran convencidos de esa realidad, resultaría justificable que la mayoría "no quisiera morirse". Pero al aceptar –valga la redundancia— tal "fatalidad" lo que no aceptan es que "nuestra existencia" en la Tierra sea tan breve. Es como si nunca nos cansáramos de vivir. En realidad a lo que aspira la gran mayoría es a "durar todo lo posible" sobre ésta cada día mas deteriorada corteza terrestre. Esto independientemente que cada uno crea o no crea en vidas "pos morten", sea en forma de "energía", "ectoplasma" o "sueño".
No soy muy proclive a recomendar libros salvo dos volúmenes que se ajustan al delicado tema que hoy nos ocupa buscando soluciones para la universal ecuación "vida-muerte". Para encarar ‘la difícil tarea de existir, "El Retorno del Coraje", del francés Jean Louis Servan-Schreiber ; y, para entender las distintas formas de cómo los seres humanos encaran el inevitable final de su existencia terrenal, "Sobre La Muerte y los Moribundos" de la suiza Elisabeth Kübler-Ross —profesora de psiquiatría en la Universidad de Chicago--.
¡Suma y Sigue..!
Por supuesto que el tema no se agota con lo expuesto en estos comentarios. Aún falta incursionar al el meollo del problema que significa encarar el mayúsculo Desafío que nos propone "La Muerte" y, "particularmente", cómo generar el "Coraje " necesario para encarar el reto que nos propone el inevitable final de nuestra existencia.
Rabindranath Tagore, en "Recogiendo Fruto" expresaba:
"No me dejes pedir protección ante los peligros, sino valor para afrontarlos".
De esto tratará la próxima aparición de este "blog"
Cualquier comentario sobre este tema será muy bien venido. No importa si ‘a favor’ o ‘en contra’. Cualquiera sea su tono, resultará un importante aporte al mejor esclarecimiento de este complejo tema. Todas las opiniones son valiosas..!
A cuenta de la suya, muchas gracias..!
AQUÍ SU COMENTARIO
O en E.mail
Thiagostro@yahoo.com.ar

------------------------o-------------------------

sábado, 11 de agosto de 2007

SABADO 11/08/007
Entrega Nº 2

Reflexiones Sobre
"El ‘Desafío de Envejecer"
y "El Coraje para Encararlo"
Comentarios de Jaime Orts Alberdi
---------------------------o-----------------------------
En este tipo de comentarios que revisten una cierta actualidad, es necesario ocuparse de ‘la opinión ajena’ con la mayor urgencia posible. Por otra parte, por mucho que el autor pretenda ajustarse a esquemas secuenciales predeterminados, reza aquello de "el hombre propone y su vecino dispone""
Este breve introito viene a cuento, porque entre una docena de opiniones vertidas sobre la primera entrega de esta página, tres se refirieron, específicamente, a una frase fin de párrafo: "Cosas de nuestro "Cerebro" que, en definitiva, es lo único que somos..
El primer comentario me invitaba a que ampliara la idea sobre "el cerebro y su identificación total con los seres humanos". La segunda observación, toca el tema diciendo que " tengo algunas cositas... que me gustaría discutir ...como el hecho (de) que pienses que, en definitiva, somos sólo cerebro." Y la tercera ( ésta sí) observación, después de señalar "una contradicción con todo el contenido de la Introducción", afirma contundentemente, como dogma inapelable: "si fuésemos solo cerebro, seguramente, no hubieses llegado a este punto, ya que considero que el afecto es el motor del mismo".
El solo hecho de que alguien se ocupe de las opiniones que una persona decide hacer pública, la obliga a ésta a intentar dar las explicaciones del caso ante las dudas que le sean planteadas. En esta oportunidad, tres respuestas para cada uno de los mensajes. Y una sola aclaración que sirva para las tres y para muchas más que surgirán cuando, más adelante, amplíe éstas respuestas.
Ante todo, insisto, no soy ni psiquiatra, ni neurólogo. Apenas un curioso investigador que, desde junio de 1990, hace 17 años, viene buscando las razones que, al margen de las notorias diferencias físicas y biológicas que nos presentan dos formas de pensar y de comportarse –"Mujeres" y "Varones"-- me obligaba a empaparme sobre el papel que juega "el Cerebro", pertenezca al género que pertenezca, en su relación con sus "portadores".
A partir de aquella decisión, acumulé información aparecida en distintas publicaciones científicamente respaldadas por los principales claustros universitarios del Planeta. En todos los casos, las investigaciones consultadas se basaban en estudios sobre "los dos cerebros", aceptando, taxativamente, las notorias diferencias entre ambos. Pero por lógica, informándome simultáneamente del funcionamiento y su importancia en la evolución de nuestra especie.
Aunque aparentemente pareciera traído de los pelos, se me ocurre que al encarar este tema, también debemos definirnos como "creacionistas" o "evolucionistas".
Si, como pretende legislar George W. Busch sosteniendo la versión del "Génesis", no cabe la menor duda que "El Hombre", desde su aparición en La Tierra, hace 6.000 años, ya tenía un cerebro igual al que hoy se pasea por el mundo debajo de nuestro sombrero. Como un órgano más. Sin ningún privilegio aunque tan imprescindible como los pulmones, el bazo, los riñones o el polivalente "corazón".
Porque los "creacionistas" –por ser tales-- creen que "el corazón" nos habla, nos da consejos, se enamora por nuestra cuenta, prevé el futuro con sus ‘corazonadas’ y mil importantes funciones más. Por ejemplo se dice que fulano ve con "los ojos del corazón" o que sus "sentimientos" se generan al ritmo del palpitar cardíaco.
Los "evolucionistas" –quizá un poco fascinados con la "ciencia"— también creemos que "el Hombre" llegó a nuestro planeta desde el Universo que es donde todas la religiones sitúan el Cielo, No fue hace 6000 años, Fue un poco antes: 5 millones o sea, 4.994.000 años antes que Adan..
Y es aquí donde empecé a sospechar que "lo único que somos, es cerebro". Si observamos en una tomografía cómo se inicia un embrión humano, puede observar un punto blanco del cual desciende un hilito también blanco. El punto es el cerebro, y el hilo la raquis o espina dorsal. A partir de ese proyecto de cerebro, durante el "embarazo" se desarrolla el ser humano. Si en el principio este ser fue un cerebro y la vía doble mano –ida y vuelta-- que deberán recorrer las sensaciones de ser y estar así como las órdenes para mantener su existencia vital equilibrada, Por algo la sabia Naturaleza –o Dios, como muchos lo prefieren— fabricó, y sigue fabricando , primero, el cerebro. Por lo tanto ¿quién maneja a quién..?.
Para no macrodimensionar este blog propongo entrar en mi página www.lamitaddelcielo.com.ar haciendo ‘clik’ en la "Entrega nº 1", donde encontrarán una sumaria explicación de los orígenes del ser humano y de cómo su evolución, desde un principio, dependió de las mutaciones de su cerebro. Si éste no hubiera crecido, estaríamos todavía al nivel del chimpancé. Es curioso notar cómo, a medida que crecía el cerebro, más habilidades se incorporaban a las actividades humanas. La evolución de nuestra especie fue posible gracias al desarrollo, físico e intelectual, de nuestra masa encefálica.
En cuanto a la descalificación de mi opinión señalando que "el ser humano es únicamente cerebro". creo que merece unas líneas destacando apenas algunos hechos clave que respaldan aparentemente la tan audaz e inconsistente afirmación, haciendo depender al ser humano a su cerebro,
Aun a riesgo de densificar demasiado este "blog", transcribiré algunos párrafos sobre el funcionamiento de "los dos cerebros" (femenino y masculino), hechos públicos el 10/06/005, en mi página www.lamitaddelcielo.co.ar, que de las múltiples visitas ninguna cuestionó lo allí apuntado.
Dije entonces lo que hoy sigo sosteniendo:
Demostrada científicamente la realidad de los "dos cerebros", veamos, siguiendo las teorías de Mac Lean, en qué estriba esta diferencia funcional.
Empecemos por establecer que si bien en ambos cerebros, todos sus componentes son idénticos, en el cerebro varonil prima el sistema reptílico, mientras que en el femenino, tiene prioridad del límbico.
El Complejo Reptílico : Según Sagan, Mac Lean "ha demostrado que desempeña un papel importante en la "conducta agresiva", en la demarcación de la "territorialidad, los actos rituales y el establecimiento de las jerarquías sociales" Conjuntamente con el Sistema Límbico, ejerce gran influencia en la conducta sexual de la Especie. El Complejo "R" es más prevalente en el varón que en la mujer. Posiblemente esta sea la razón en la cual se han basado las teorías del "Macho Dominante" y de la "Mujer sojuzgada".
El Sistema Límbico (SL): Es, fundamentalmente, el responsable de las emociones. De todas formas, también comparte, como ya hemos visto, otras importantísimas funciones con los otros dos componentes, en la complicada y polifacética actividad de la mente humana. Así como el complejo "R" incide más en la conducta o comportamiento del varón, el "SL" predomina en el cerebro femenino y, lógicamente, en la conducta de la mujer. Sobre todo, en su comportamiento.
Siguiendo los pasos de Mac Lean, con la brújula provista por Sagan, se pueden apreciar cómo los distintos componentes que integran el "SL" coadyuvan a diseñar algunas características muy típicas de las mujeres en general, gestando intensas emociones, reguladas por las glándulas endocrinas del sistema, como la pituitaria, la amígdala y el hipotálamo. Por otra parte las perturbaciones del "SL", pueden subrayar miedos, irritaciones o emotividades agudas sin razón aparente. E Inclusive, incomprensibles cambios en su habitual comportamiento,
Paralelamente, en ese espacio de nuestro cerebro, se encuentra el sentido altruista, el procesamiento de datos y la capacidad de retención y evocación del pasado y, en su parte más primitiva, la llamada "corteza olfativa". Agreguemos, además, algo muy importante –y notorio— tanto las aves como los mamíferos, se esmeran en la protección de sus crías. Otra característica propia del género, demostrada en la vocación, muy propia de nuestra Especie, que se define con una palabra: Maternidad, achacable, también, a la intervención del "Sistema Límbico".y/o a su ADN mitocondrial
Si la empatía es privilegio del cerebro, "el afecto" que es una manifestación del proceso comunicacional entre los mamíferos – rama a la que, aunque nos pese, pertenecemos los humanos—también nace en el caldo emocional que se cocina en el hipotálamo.
No necesito aclarar que, de todas las personas que entraron en esta página –y que fueron muchísimas—, nadie cuestionó ninguna de mis explicaciones sobre las actividades autónomas –que son todas-- del ‘cerebro’ humano.
Y lo más importante: Ninguna de estas funciones que --presumiblemente— representan una milésima parte de las muchas que nos brinda nuestro cerebro, está sujeta a la voluntad humana. Lo cual lo torna un órgano autónomo, lo mismo que el corazón, el hígado, el riñón o el páncreas. Que, casualmente, y pese a su autonomía, cumplen funciones reguladas por el Cerebro..!
Además, todo lo externo a nuestra anatomía pasa por el filtro de nuestro cerebro. Único, irrepetible e inmune a cualquier intento de clonación. Tan únicos como cada uno de los cerebros de dos gemelos univitelinos. La novela de "Los Hemanos Corsos" es ciencia ficción..
Hace 50 años, los neurólogos y otros investigadores –entre ellos más de un "Nobel"—confesaban haber descubierto apenas el 8% de lo que atisbaban podría ser el cerebro en su totalidad. Casi otros 50 años después, ya están llegando casi al 40%. Mientras tanto, y desde hace 50 mil años, cuando la especie humana experimentó una de sus más sensacionales mutaciones –tan sensacionales como el bipedimo o la pentadáctilia— incorporarándose a la masa encefálica de aquellos apenas "sapiens" las áreas de Vernikel y Brocca, permitiéndoles, así, diplomarse con honores de "sapiens.sapiens" saltando del "Instinto" a la "Razón".
Y, como frutilla del postre, que abona mi teoría sobre que "somos cerebro", hasta la tan difícil de definir "Alma", divina entidad reservada a los seres humanos (hasta promediar el ‘Medioevo’ exclusivamente a los varones) es "inquilina" de nuestro benévolo "patrón". Parece ser que –según serios investigadores de la anciana Universidad británica de Cambridge— está cómodamente alojada en el ‘hipotálamo’.
Si la visita lo cree prudente, podría cambiar eso de "somos cerebro" por algo menos agresivo como, por ejemplo, que estamos sometidos al "unicato dictarorial" de nuestros cerebros. Claro que correría el riesgo que un par de presidente sudamericanos, se dieran por aludidos y me condecoraran...!.
Hasta la próxima semana. Además de ser mucho más breve en mi discurso, volveré al tema programado sobre mis Reflexiones Sobre
"El ‘Desafío de Envejecer"
y "El Coraje para Encararlo"
Gracias por su visita. Y no deje de darme su opinión
Sin anestesia, por favor..!
AQUÍ LA ESPERO

lunes, 6 de agosto de 2007

reflexiones sobre el desafío de envejecer

Reflexiones Sobre
"El ‘Desafío de Envejecer"
y "El Coraje para Encararlo"
Comentarios de Jaime Orts Alberdi

PRIMERA "ENTREGA": INTRODUCCION
No sin cierto pudor, me presento ante la inmensurable comunidad del ‘Ciberespacio’, pretendiendo serle útil a quienes se encuentran medio desorientados en el complicado desafío de asumir la tan inevitable ‘senectud’.
Ya he transitado mis primeros ochenta y dos años, y disfruto ahora mi año ochenta y tres de ‘existencia’. E igual que Sinatra, yo también "estoy mirando atrás" y, lo mismo que ‘La Voz", "puedo ver mi vida entera".
Cuando allá por el ’37 del siglo pasado, alguien me hacía la clásica pregunta que (antes) se le formulaba los niños inquiriendo "qué pensaban ser cuando fueran grandes", contrariamente a lo que respondían mis compañeros de "bolitas" o "trompo", que soñaban con ser maquinista de tren o capitán de barco, médico o arquitecto, aviador o pastelero, yo soñaba con "conocer el año 2000..!": Los chicos de mi edad, en aquel entonces, tenían un concepto del Sr Tiempo, que hacía que, para ellos, doce interminables meses, equivalían a cuatro años. Que es lo que hoy nos sucede a los octogenarios. pero ‘al revés:..! Cuatro años de hoy nos parecen lo mismo que un año de nuestra niñez hasta el punto que, en nuestra memoria, todas las imágenes parecen sucedidas antes de ayer. Cosas de nuestro "Cerebro" que, en definitiva, es lo único que somos.
Tuve que dejar pasar sesenta años para darme cuenta que aquel sueño a futuro de mi niñez era mucho más que una fantasía propia de mi corta edad. En aquella lejana época querer saber --a los nueve años de edad-- cómo sería el mundo dentro de casi setenta años,. mas que una fantasía a lo Verne, era un despropósito ya que, por aquel entonces, la expectativa media de vida –en un país subdesarrollado— no superaba los 55 años.
Hace una década y media descifré el enigma. Lo que yo buscaba en mi sueño infantil, no era solamente llegar a ser longevo , sino también llegar al 2000 lo suficientemente lúcido, como para poder disfrutar algo que parecía estar muy lejano en el tiempo.
Yo, de niño, soñaba con ser viejo y disfrutar mi vejez.!
Este espacio de "la Red", estará dedicado a presentar una experiencia que no reviste la condición de "consejo" y, menos aún, de "ejemplo". Porque somos seres únicos, irrepetidos e irrepetibles , dueños de cerebros inclonables, con un sistema sináptico exclusivo y no transferible ya que, lo que es o ha sido bueno para mí, no tiene porqué serlo para nadie más. Este ‘proyecto’ puede llegar a ser un "ensayo colectivo". Pero nunca uno más de los adocenados libros de "autoayuda" que, abarrotan las vidrieras de ejemplares a la par de los bolsillos de sus autores.
Aspiro a que este "ensayo de ensayo", infunda el "coraje necesario" para superar los "desafíos" que "la vida" le plantea a nuestra existencia , apenas empezamos a "sentirnos viejos".
A modo de adelanto, he seleccionados algunos temas previstos como parte de estas disquisiciones.
---El Cerebro: nuestro mejor geríatra
--Existencialismo o ‘Filosofía – Muleta’.
--Las Tres Avenidas: Existencia –Vida – Muerte
--El Coraje; ¿Instintivo o Racional?
--Cuándo empezamos a "Envejecer"?
--El Tiempo; ¿Sumisión o Dominio?
--De ‘un año mas a un año menos’
--Síntomas: Físicos-Psíquicos-Metafísicos
Y todos los etcéteras que Ud. quiera agregarle.
Espero sus opiniones. Gracias por su visita y por su interés.

sábado, 30 de junio de 2007

empezamos

empezaremos?